27.9.07

3 cuentos de José Emilio Pacheco


Nadie

En el valle ocurre un hecho sobrenatural. Un labrador sale de su choza para atestiguar el prodigio. Dialoga unos minutos con el que hizo el milagro. Al volver, su esposa le pregunta: —¿Quién era?— El labrador toma asiento a la mesa y responde: —Nadie. Era Dios.


Mutaciones

En el centro de la ciudad se levanta una estatua que cambia de forma. Por las noches representa a Diana, durante el día asume la figura de Apolo. Si viste los atributos de Marte anuncia la guerra, —tan claro y obvio es su simbolismo. Nadie se atreve a contemplarla más de un segundo, pues si ve en ella la imagen de Thánatos sabe que a las pocas horas encontrará la muerte.Quizá la estatua sólo existe en la imaginación de quienes creen verla. Pero hay fotografías de sus innumerables mutaciones. En otros tiempos hubo incluso quienes osaron tocarla y, antes de morir, nos legaron su testimonio. Sea como fuere, la estatua plural obsesiona a los habitantes de la ciudad. El rey quiso demolerla. El Consejo de Ancianos vetó la orden ya que, de acuerdo con la leyenda, cuando la estatua sea destruida se va a acabar el mundo.


Cuento de espanto

Violó la cripta a media noche. Halló su propio cadáver en el sarcófago.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Por qué tanto Pacheco. Exageran con su literatura evidente.
Crítico Azteca

Anónimo dijo...

Pacheco, relevo generacional. Ya no más Octavio Paz ni Carlos Fuentes. Qué entred el aire.
Marcela Urrutia

Anónimo dijo...

porque criticar las obras que otros
ven con tal claridad en el pensamiento del autor

Manuel Paredes dijo...

Pacheco, el escritor pisandole los talones a Fuentes.